Seguían llegando.
Necesitaba más datos. Se preguntaba si aquello que veían sus ojos que estaba pasando a su alrededor, estaría ocurriendo en todo el país. O quién sabía si en todo el continente…
Winston se había criado en EEUU. Su padre, Philipp, le había llevado a las mejores escuelas, le había rodeado de las mejores amistades. Sin embargo él seguía sintiéndose a mil árticos kilómetros de sus conocidos. Winston era especial. Al contrario que a sus compañeros, nuestro protagonista disfrutaba de la compañía femenina más que de la masculina. Incluso sentía que era mejor aceptado entre sus conocidos homosexuales que en sus círculos habituales. No sentía que pudiera desarrollar su forma de ser en una sociedad como aquella en la que se encontraba. Es por ésto que viajó a Europa y acabó recalando en España.
Winston miraba a su alrededor, intentando concentrarse… Quería encontrar una solución. ¿Por qué ahora? ¿Por qué aquí?
De pronto sonó el teléfono. Miró hacia el cielo como buscando encontrar una respuesta y le vio caer.
¡Bang! Un golpe secó levantó una gran nube de polvo del suelo y Winston quedó desconcertado durante unos segundos. Entonces volvió a abrir los ojos y le vio.
Junto a él yacía, inmóvil, el número 14.
Le ayudó a levantarse. Le miró de arriba a abajo y le abrazó.
- Bienvenido. Ven conmigo.
- Eres… eres azul – tartamudeó el recién llegado
- Sí, soy azul. Como tú… Ven, te presentaré a los demás.
2 comentarios:
...explicamelo!!! jajjaja
...son malditos cigarrillos????
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